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DESCENDENCIA A LA CARTA por Desirée Sastre

Hace tan sólo una semana, conocíamos la noticia de que la empresa Genworks S.L., dedicada a los estudios genéticos, daba un paso más en su andadura, realizando ahora prácticas en el campo de la hibridación y la modificación genética en humanos. Este ambicioso proyecto que ya se ha puesto en marcha, permitirá no sólo poder elegir el sexo de nuestra descendencia, así como otros rasgos del tipo color de pelo, color de ojos, color de piel, etc, sino que ahora, podremos elegir entre una amplia variedad de caracteres que van desde los rasgos más físicos como podrían ser; pechos grandes, glúteos prominentes, nariz pequeña, miembro masculino con mayor tamaño, espalda ancha o capacidad pulmonar mayor, hasta los rasgos más psicológicos como; buen poder de concentración, carácter sumiso o dócil, dotes de liderazgo, buena memoria, o también hasta las cualidades deseadas por los progenitores del tipo; ser bueno en matemáticas, tener creatividad musical o ser un potente atleta, así como la orientación sexual de su futuro retoño.

La empresa, para llevar a cabo todos estos requisitos, tiene ya desarrollados unos protocolos donde cada embrión será tratado y modificado genéticamente para adecuarse a las necesidades y gustos de sus progenitores. Obviamente, la disposición de este servicio no estará al alcance de todos, ya que tanto el estudio previo como los trabajos a realizar con cada embrión son altamente costosos y eso encarece la adquisición. Disponen de la tecnología más puntera y los mejores especialistas en la materia para conseguir que tus deseos sean realizados. No obstante, se sigue trabajando para conseguir abaratar costos y que sus servicios puedan, en un futuro, llegar a una gran parte de la población mundial.

En la actualidad, y con solamente una semana desde que se hizo pública su oferta de embriones a la carta, ya han recibido más de un millón de solicitudes de información de gente interesada en conocer qué deben hacer y cuánto les costaría tener un bebé creado en su programa genético. Y es que es totalmente lógico que, pudiendo hacerlo porque el mercado ofrece la posibilidad, se quiera tener una descendencia como siempre habías deseado. 

Además, la empresa Genworks S.L. está tan comprometida a hacer tus sueños realidad, que en caso de no obtener lo que querías, es decir, no estar a gusto con tu producto adquirido, vuelven a producir otro embrión sin coste ninguno para tí, y además se encargan de lo necesario para que el producto defectuoso, que no olvidemos que ya habrá nacido y no es lo que tú esperabas, desaparezca sin ningún tipo de repercusión legal hacia tí. Lo cual me parece muy lógico, ya que si te has gastado un dineral y resulta que el niño o la niña no es exactamente como tú esperabas, no tengas que cargar con él o con ella toda la vida. 

Y ahora, ¿os preguntaréis como una empresa puede asegurar que va a trabajar estudiando, hibridando y modificando los genes de seres humanos, y que además oferta que se deshará del bebé o del niñe sin pudor ninguno, publicitando el servicio como tal y sin esconderse, no es llevada a los tribunales? 

La respuesta a vuestras dudas es muy sencilla. Porque me lo he inventado todo. ¿Pero os ha indignado verdad? Pues ahora, imaginad que esto mismo existe ya, pero que en vez de seres humanos a los que se ha estado estudiando, modificando y cruzando, han sido a las especies animales, desde las menos afortunadas en este mundo como son las especies usadas para explotación, hasta las que tanto nos gustan y nos acompañan en nuestras vidas como mal llamadas “mascotas”. Todas ellas han sufrido y sufren los martirios de ver reflejadas en ellas los deseos del ser humano, deseos que les llevan a sufrir enormemente por problemas óseos, respiratorios, cardíacos,dermatológicos, etc. Pero eso no es importante cuando une consigue el animal deseado, el de pura raza, el que pasear con enorme orgullo o fotografiar y subirlo en redes sociales. Elegimos a quienes nos acompañan y a quienes nos amarán como si de hijes a la carta se trataran. ¿Imaginas que tú hubieras sido desechado por tus progenitores por no ser lo que esperaban? Pues así estás actuando cada vez que fomentas la cría y venta de animales. 

Me ha parecido un buen momento, debido a las fechas, para publicar este artículo y a la vez recordar que los animales no son juguetes, no son regalos, no son caprichos. Son una enorme responsabilidad que debemos contraer sopesando bien los pros y contras, informándonos completamente de las necesidades y características de ellos, asegurándonos de que pase lo que pase, siempre estaréis a su lado y os desviviréis por ellos, su felicidad y su salud. Si no tienes la seguridad de cumplir con todo esto, mejor que no lleves a tu casa y a tu vida ningún animal. Y por supuesto, adopta siempre, no compres, porque las amistades no se eligen por ser las más perfectas, se eligen por como nos hacen sentir cuando estamos a su lado.

Desirée Sastre, Activista Vegana.
Madrid 

http://movimientoantiespecistalleo.blogspot.com.es/2018/01/descendencia-la-carta-por-desiree-sastre.html

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LE ECHO DE MENOS por Desirée Sastre

Recuerdo el día en que nací. Sentí mucho frío. De repente, me encontré en un lugar diferente, extraño, no tenía que estar encogido. Ya no sentía el latido de mi madre. Únicamente sentía el mío. Por primera vez entro aire por mi nariz y llenó mis pulmones. A partir de ahí nunca dejé de respirar. Aunque si que recuerdo que algunos días tuve que respirar un aire diferente, no me gustaba nada el olor, había demasiada suciedad a mi alrededor. Pero así era mi vida.

Al minuto de nacer, de repente, cuando me sentía tan vulnerable, la sentí. Estaba junto a mí. Escuché su latido, era ella. Abrí los ojos y pude verla. Era mi madre. Era tan bonita. Sentí que la amaba y desde ese día no he dejado de pensar en ella. La echo tanto de menos.

Esas primeras horas con ella fueron las mejores de mi vida. Era feliz. Me sentía querido, importante para alguien. Sentía que quería que el tiempo se parara para siempre en ese instante.

De pronto, vi aparecer dos figuras altas y delgadas. Mi madre se puso tensa y yo supe que algo malo iba a pasar. Uno de ellos sujetó a mi madre. Ella se revolvía, se negaba a ser dominada. El otro, me agarró a mí. Sentí por primera vez lo que era el miedo. Me había cogido en brazos y me alejaba de mi madre. Yo la miraba y lloraba. Gritaba pero nadie atendió a mis súplicas. “Mamá, mamá, ayúdame por favor”. Recuerdo escuchar a mi madre gritar, ver como hacía fuerza para soltarse, golpear a quien la estaba sujetando. De repente, ese ser cogió una barra larga y golpeó a mamá. Debió de hacerle muchísimo daño porque ella chilló muy fuerte, pero aún asi, ella no cesaba en su intento por venir hacia mí.

Después deje de verla. Me metieron en un lugar muy oscuro. El cajón comenzó a moverse. Sentí lo que es la angustia, la incertidumbre de no saber dónde iba, de no entender nada. Cerré los ojos y pensé en mamá. Imaginé su cara, era tan bonita. Cuanto la amo. Ya la echaba de menos.

Cuando acabó el viaje me sacaron del cajón rodante a empujones. Me hacían daño. Me negué a caminar por el miedo. Entonces, fue la primera vez que me pegaron. Sentí mucho dolor. No entendía por qué hacían eso, yo no les había hecho nada a ellos. Yo sólo quería volver con mamá y ser feliz.

Acabé metido en un cajón con barrotes muy pequeño. Apenas podía moverme. Estaba asustado. Tenía mucho frío. Llamaba a mi mamá sin parar. Quería volver a ver su cara, sentir su aliento, su dulzura. La echaba tanto de menos.

Ha pasado el tiempo. No sé cuánto. Los días se me hacen eternos. No puedo moverme apenas. He crecido mucho, y engordado. Me duelen mucho mis extremidades. Casi no consigo mantenerme de pie. Los días pasan entre soledad y dolor. Nunca nadie ha vuelto a darme cariño, sólo me pegan si me niego a comer. Te necesito mamá. Necesito volver a ver tu cara, eres tan bonita. Te quiero y te echo mucho de menos.

Un día me abrieron la puerta de mi cajón. Me sacaron fuera. ¿Volverían a llevarme con mamá? A pesar del dolor que sentía en todo mi cuerpo, la sola esperanza de volver a verla me hacía sentirme mejor. Volví a ser metido en un cajón que se movía. Estaba ansioso durante todo el viaje. Esta vez no estaba solo. Había otros como yo. Ninguno sabíamos dónde nos llevaban, pero teníamos ganas de que fuera a un sitio mejor.

Finalizó el viaje. La puerta del cajón rodante se abrió. Allí no estaba mi mamá. Ahí sólo se escuchaban gritos de miedo y de dolor. El olor era intenso. Reconocí el olor de la sangre, la cual había brotado de mis heridas en varias ocasiones. Todos nos asustamos. No queríamos bajar. Nos empujaron y golpearon. Nos acercaban cosas que daban unos calambres muy dolorosos. “Por favor, ¿por qué nos hacéis esto? Dejadnos ir.” Otra vez nadie me hizo caso. 

Tuvimos que entrar. Uno a uno fueron disparándonos en la frente. Mis compañeros caían al suelo. Yo les veía. Sentía que me iba a morir de miedo. Me llegó el turno. Miré a los ojos de aquel ser alto y delgado. Le miré suplicando su compasión mientras sentía el frío metal en mi frente. No hallé ni pena ni compasión en esos ojos. Su mirada era fría, tanto como el cañón que me apuntaba. Sonó un ruido muy fuerte, noté un dolor intenso y me desvanecí.

Creo que algo ha ido mal. Los seres altos discuten entre ellos. Creo que yo no debería estar despierto, pero lo estoy. Escucho que hablan sobre las muchas veces que ocurre esto, y sobre lo difícil que se lo ponemos cuando nos despertamos y nos movemos. Les veo del revés porque ahora cuelgo boca abajo. Un gancho atraviesa mis músculos. Siento tanto dolor en todo el cuerpo que es terrible cada vez que tomo aire para respirar. Recuerdo la sensación de cuando tomé aire por primera vez. Que diferente fue.

Un ser alto se acercó a mí. Siento el frío de una hoja metálica afilada en mi cuello. De manera rápida la desliza de izquierda a derecha. Veo mi sangre caer. El dolor es insoportable. Aún no se que les he hecho a estas personas para que se hayan portado así conmigo. Me voy sintiendo débil. Recuerdo el día en que nací. Hacía frío. Recuerdo cuando vi la cara de mamá por primera vez. Era tan bonita. Recuerdo su amor hacia mí. La única que me amó durante toda mi vida. La echo tanto de menos. Mamá, volveré a verte, ahora lo se. Ya no duele mamá, sólo tengo sueño y no puedo respirar. Adiós mamá. Te quiero.

En tu vaso de leche, tu queso, tu filete, hay una historia igual que esta. En todos, ecológicos y no ecológicos. No hay una manera ni ética, ni feliz, de separar a una madre de su hijo, ni de matar a alguien que no quiere morir. Nadie merece esta vida. No participes en su dolor. Para tí es un pequeño esfuerzo. Para ellos supone la diferencia entre sufrir o no, vivir o morir. Ayúdales. Hazte vegan.

Desirée Sastre, Activista Vegana.
Madrid


En la foto: Alberto, Refugiado en Frente L.A.Santuario.

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LOS MIEDOS QUE ESCLAVIZAN por Desirée Sastre 

¿Alguna vez os habéis parado a pensar por qué no hacemos cosas que sabemos que mejorarían nuestra vida, o al menos tenemos esa impresión, pero no somos capaces de dar el paso? Por este motivo, las personas, nos vemos muchas veces ancladas en relaciones sentimentales insatisfactorias, trabajos donde no nos sentimos cómodas ni realizadas, amistades que no nos terminan de convencer, pero que utilizamos para salir, porque solas no somos capaces, y un largo etc. 

¿Qué es aquello que nos bloquea tanto? ¿Nos gusta ser infelices? No, no nos gusta, pero hay algo que nos da muchísimo miedo a la mayoría de las personas; los cambios.

El miedo a los cambios es aquello que nos hace permanecer en lo que se llama zona de confort. La zona de confort hace que nos acostumbremos a vidas mediocres, ya que el hecho de intentar conseguir una vida más satisfactoria, pasando por los necesarios cambios que deberíamos afrontar, nos da tremendo pavor. En cierto modo, preferimos seguir agarrándonos a la idea de que lo que tenemos es lo que nos ha tocado vivir u otros pensamientos conformistas, porque no nos vemos capaces de realizar esos cambios que mejorarían nuestras vidas.

Entonces, cuando alguna persona te dice que los animales tienen sus propios intereses, el más importante de todos; vivir, que son capaces de sentir dolor, sufrimiento, miedo, amor, alegría, etc, y que vivir alimentándose de ellos no es ético ni necesario, ¿por qué sigues negándote a ti misma esa realidad? Por miedo al cambio, a abandonar tu zona de confort, tener que empezar a hacer modificaciones en tu dieta, en tu armario, en tu ocio, porque crees que la presión social será enorme y te verán como un bicho raro, porque no quieres tener que enfrentarte a tu entorno, aunque sabes que lo que decimos es totalmente cierto, incluso eres capaz de sentir el dolor en los animales que ves siendo maltratados y te gusta verlos vivos y felices, pero sigues dejando que ese miedo te domine.

Tener miedo esta bien. Es un mecanismo de defensa que tienen los seres sintientes para protegerse de situaciones de peligro. Pero cambiar tus hábitos, respetar sus vidas y aceptar que tienen derechos, no te pone en ninguna situación de peligro. Lo único que está en peligro es tu comodidad. Entonces, ¿piensas que tu comodidad es algo mucho más valioso que su vida? Hace tres siglos este pensamiento era el que estaba en la mente del hombre blanco, cuando para poder vivir cómodamente tenía esclavos negros. ¿Piensas que esa gente era egoísta? Ahora dime, ¿en qué te diferencias tú de esas personas? 

El paso al veganismo es sin duda, la mejor decisión que he tomado en la vida. Como yo, la mayoría de personas que conozco opinan igual. Es mucho más sencillo de lo que parece, hay mucha gente que lleva años siéndolo y que podrá ayudarte. Hace 50 años podrías haberte visto sola pero hoy día con las redes sociales es imposible. Hay muchos grupos de ayuda en cuanto a comida y recetas, grupos de ayuda en el tema cosmético y de limpieza, hay grupos de activismo donde aprenderás cada día más y más cosas, el por qué ciertas prácticas son terribles hacia ellos, podrás contactar con cientos de personas con un simple click en solicitar amistad. No tienes excusas, lo que debes tener son propósitos. 

Ahora, imagina por un momento que tú eres ese animal. El que quieras. Uno que vive hacinado con 200 más de su especie, entre excrementos, con heridas que nadie te cura, viendo pasar los días encerrada sin poder correr o ver la luz del sol sobre tu rostro. La tristeza lo empapa todo. Eres infeliz. A veces llegan y te torturan para arrancarte tu pelo o tus plumas, y continúas viva, pero con terribles dolores. Otras veces pares a tus bebés y te los roban. No puedes ver su cara, no puedes sentir su hocico contra el tuyo. Día tras día, hasta que uno de ellos, será el último. Y morirás en una atmósfera de dolor, agonía y miedo, incapaz de ser reproducida en ninguna película de terror. Ahora piensa, ¿lo habrías soportado?
Ni tu ni ellos merecen esa vida ni esa muerte. Se valiente y cambia, por ellos, por ti. 

Desirée Sastre, Activista Vegana.
Madrid

http://movimientoantiespecistalleo.blogspot.com.es/2017/12/los-miedos-que-esclavizan-por-desiree.html

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