Etiqueta de proyecto: Bea García Serrano

QUE NO LO LLAMEN VEGANISMO por Beatriz García Serrano

Hace unos días leía una noticia (o como sea que se llame a los reportajes de la prensa amarillista) sobre Meghan Markle, la ex actriz y ya cónyuge de Henry Charles Albert David. El titular decía así, “La dieta de Meghan Markle: es vegana de lunes a viernes”. Cuando lees el artículo, no puedes salir de la sorpresa que te causa ojear frases del tipo “…intento ser vegana durante la semana y tengo un poco más de flexibilidad los fines de semana…” El texto no duda en recoger información supuestamente relevante, vinculada y avalista de la autenticidad de su Veganismo, a tiempo parcial eso sí, como que practica yoga y pilates, come mucho hummus, zanahorias y zumos verdes. No se me ocurren garantes más tópicos, ficticios y gastados. 

En esto del Veganismo se ha venido dando una dualidad de posicionamientos cuanto menos curiosa, pasa de ser peligroso, de ser eso que mirar de reojo y con reprobación, a convertirse en una moda que practicar como considere cada cual, y hacer en su nombre dietas de todo tipo, muy modernas, llenas de alimentos carísimos, que desintoxican no sé cuantos órganos, combinado con yoga, por supuesto y mucho hummus o tofu, según el día. 

En cualquier caso, el Veganismo es vilipendiado y desposeído de su valor central, esto es, que no hablamos de un tipo de alimentación, o a un estilo de vida, sino a un imperativo moral. Es por tanto, un principio, no una práctica. 

El Veganismo aborda la relación entre los seres humanos y los demás animales. En concreto, trata sobre la relación de dominación y sobre cómo destruirla. 
Es decir, que el Veganismo no tiene ninguna vinculación con cuestiones relativas a nuestra salud, ni el medio ambiente, ni sobre cualquier otro tema que no se refiera a la relación moral entre humanos y animales, y al absoluto rechazo a que esta relación se base en la opresión y la explotación. Es más, el Veganismo no sólo rechaza ese uso, sino que promueve de forma activa la liberación animal, la cual es su finalidad. 

Vegana no significa sólo la práctica de una alimentación basada en productos de origen vegetal, sino que, se lleva a cabo por respeto hacia los animales no humanos. Es incorrecto hablar de dieta vegana para denominar sólo una dieta puramente vegetal si no está determinada por el principio del Veganismo. Es más, centralizar el Veganismo en la salud distrae la atención sobre la auténtica cuestión que es el especismo y la explotación de los animales.
Si admitimos que el hecho de ser vegana es una cuestión que pertenece a lo privado, y que es, por tanto, una decisión personal, estamos aceptando el actual sistema de explotación animal, dándolo por válido, dejando a criterio individual el participar de forma más activa o menos activa en su sostenimiento. Además, si lo reducimos a la esfera particular, estamos evadiendo que la explotación animal está íntimamente ligada a las estructuras sociales, evitando abordar su enorme contenido político. Desde el Veganismo es absolutamente imprescindible hablar de la politización del sufrimiento, convertir en lucha y en causa, el dolor. No se persigue la liberación animal por una cuestión meramente de compasión, es la justicia fundamental la que nos mueve.

Beatriz García Serrano, Activista Vegana 
Madrid

https://movimientoantiespecistalleo.blogspot.com/2018/05/que-no-lo-llamen-veganismo-por-beatriz.html

Comparte

LA TINTA ERA ROJA por Beatriz García Serrano

El animal que va a morir en menos de un mes no tiene nombre, tiene los ojos claros, el pelo encrespado y la piel fina, tiene una mancha pequeña en la oreja izquierda. Le gusta el tacto de su madre cuando le acaricia con el morro y le lame para limpiar su cuerpo, sabe que es ella por cómo le mira.
 
El animal que va a morir cumple hoy un día de vida. Ya se pone de pie y mama con avidez la leche de su madre. Le temblequea el cuerpo porque hace frío, y por eso se acurruca bien pegadito a su mamá, notando el calor de su aliento y el suave cosquilleo de su lana. 
El animal que va a morir ha descubierto hoy que puede quedarse de pie más rato que ayer. No quiere
perder de vista a su madre, y se nota que ella tampoco, por eso le sigue a todas partes. No se atreve a irse lejos de su lado, aunque también quiere ver cosas nuevas. Ha hecho un nuevo compañero de vida, es muy parecido a él. Está casi seguro de que tampoco tiene nombre, parece un poco más mayor y tiene un montón de tinta roja en su espalda. Será un adorno, piensa. Muchos de sus amigos lo tienen también. Por un momento se siente triste porque él no lleva su cuerpo pintado como ellos. Pero entonces mira a su madre, y se acerca a ella, mimoso, se deja acariciar, lamer, se tumba a su lado y se duerme tranquilo. Nada malo pasará mientras ella esté aquí.
 
El animal que va a morir no entiende porqué no pueden salir del sitio donde viven, y no se siente cómodo cuando vienen ellos, no sabe el motivo por el que a veces se llevan a algunos de sus amigos y sus madres lloran muchos días. Se siente triste por ellas y piensa en la suerte que tiene de poder estar con mamá.
 
El animal que va a morir se siente hoy orgulloso, por fin le han pintado en la espalda, eso debe significar que ya es mayor. No le ha gustado cómo le han sujetado ellos, no son cariñosos y le han hecho un poco de daño, pero a pesar de eso ya tiene su tinta roja como todos.
 
Le encanta oler a mamá y reconocerla entre el resto. Juega tranquilo con algunos de sus amigos, bebe la leche tan rica de su madre y duerme junto a ella.
 
Cuando ellos entran allí todo se vuelve tenso, vienen bastante a menudo y se llevan varios amigos, sus mamás balan y lloran, pero no entiende qué pasa. Solo siente miedo y se refugia en la lana de su madre. Ella se pone triste, él le lame la cara para que se ponga feliz, siempre pasa y a él le encanta tener ese poder.
 
El animal que va a morir aún duerme tranquilo cuando un ruido fuerte le despierta, como un golpe de la puerta, entran ellos, ya están allí otra vez. Mamá se pone muy nerviosa, le lame, bala, gime. Él le lame la cara, siempre funciona, pero esta vez no. De repente uno de ellos ha sujetado sus patas de atrás, le da la vuelta y le saca de allí, llama a su mamá y llora. Tiene mucho miedo. Su madre grita. Él grita. Pero ¿es que nadie les escucha?
 
Le hacen daño. Sus manos aprietan sin delicadeza. Fuerte. Hay más amigos allí cuando le meten a él. Es un sitio muy raro, frío, de metal. Saca el hocico por uno de los agujeros de aquel lugar, bala con todas sus fuerzas, ¿qué pasa? ¿Qué está pasando?
 
El sitio donde están se mueve, algunos se caen, se hacen daño. Todos gritan, alguno está tumbado en el suelo y no se mueve. De repente una luz muy cálida entra por uno de los agujeros, es reconfortante, no la había visto antes, le gusta, pero enseguida se acuerda de su madre y se siente triste de nuevo.
 
Se para. El ruido y el movimiento se paran por fin. Se abre una puerta grande, y allí están ellos. Algo no va bien. Les bajan a empujones y golpes. Le hacen daño. Intenta volver a subir al sitio de antes, tiene que volver con mamá, estará muy preocupada.
 
Acaban de sujetar por las patas a su compañero de delante. Uno de ellos se acerca a él y hace lo mismo. Duele mucho. Le atan las patas y de repente todo lo ve del revés, está colgado y puede ver al resto igual.
 
El animal que va a morir, aún no lo sabe.
 
Allí todo es tinta roja, ya no le gusta, cierra los ojos.
 
Beatriz García Serrano, Vegana Activista.
Madrid.
http://movimientoantiespecistalleo.blogspot.com.es/2018/04/la-tinta-era-roja-por-beatriz-garcia.html
Comparte

LOS SALVOCONDUCTOS MORALES Por Beatriz García Serrano

Uno de los objetivos de las diferentes industrias que se nutren directamente de la explotación animal es crear vías de escape para conseguir que la gente que pueda llegar a cuestionarse la legitimidad moral del uso de animales no lo haga. Se trata de crear anestésicos que permitan mantener a las personas en un estado de liberación de toda culpa y responsabilidad. Una sensación tan placentera que anule toda posibilidad de reflexión o de cuestionamiento moral.

En esta línea es absolutamente imprescindible hablar de bienestarismo, que considera que el único asunto moralmente importante en nuestra relación con otrxs animales es tener en cuenta el bienestar que experimentan. Desde esta perspectiva no importan conceptos morales tales como la libertad, la dignidad, la igualdad, los derechos, el valor inherente. Éste, el valor intrínseco está ligado exclusivamente a la sintiencia, y no a la racionalidad o inteligencia, puesto que no es necesario poder pensar sobre el dolor para poder sentir dolor.
 
Se defiende desde esta perspectiva, regular la injusticia, la miseria, la opresión y el abuso. No se plantean abolir estas prácticas, es decir, no se están planteando la liberación animal. De esa ideología se deriva una estrategia reformista que, a través de medidas legales, busca minimizar el sufrimiento del no-humano que vive sometido a nuestra esclavitud.
 
Entre los anestésicos que se utilizan podemos encontrar los productos eco, los huevos felices, iniciativas como los lunes sin carne, el ovolactovegetarianismo, el flexitarianismo, el aturdimiento de las reses antes de ser degolladas, las jaulas más grandes, las salchichas vegetarianas de Campofrío, el descenso de consumo de carne, la campaña denominada ‘Crustacean Compassion’ (aboga por aturdir a los crustáceos antes de cocerlos vivos), el comer algo de pescado de vez en cuando, la McVeggie, o el no menos dañino “siendo vegana salvo muchas vidas ya” dejando en un absoluto segundo plano el activismo por la liberación animal.
 
El problema de fondo reside en que consideramos que lxs demás animales son nuestra propiedad, y por tanto establecemos una diferencia arbitraria según valoramos si lxs animales fueron utilizadxs de forma productiva o no. Condenamos el sufrimiento y lo consideramos innecesario cuando dicho sufrimiento no es beneficioso para nosotrxs. Lo que se hace de este modo es dotar a lxs animales de valor instrumental. Se les respeta según el grado de importancia que tienen para lograr nuestros objetivos. Además hay otra cuestión fundamental y es que pensamos que la ética con lxs animales se limita sólo a la cuestión de la crueldad. Aquí el fin no se cuestiona y los medios solamente se modifican para aliviar las conciencias, es decir, se trata de una posición antropocentrista. El bienestar animal nos preocupa solamente en la medida en que nos vemos afectadxs por él, su objetivo real es tranquilizar la conciencia de la gente para que se sienta cómoda consumiendo animales.
 
Y entre tanto argumento, y entre tanta teoría, y entre tanta postura, y entre tanto animalista, y entre tanto proteccionista, reduccionista, bienestarista, y entre tanta ambigüedad, y entre tanto cinismo, y entre tanto rodeo y eufemismo, entre tantas medias verdades que son mentiras, y entre tanta orgullosa tranquilidad moral, y entre tanto creer que es suficiente, se hace imprescindible empezar a hablar claro: no ser veganx significa participar directamente en la explotación animal.
 
Beatriz García Serrano, Activista Vegana
Madrid
http://movimientoantiespecistalleo.blogspot.com.es/2018/04/los-salvoconductos-morales-por-beatriz.html
Comparte

NI LAS DORADAS SE CULTIVAN NI LAS VEGANAS COMEMOS ATÚN por Beatriz García Serrano

Prácticamente a diario somos testigos de un escenario lúgubre y repulsivo, ante el que no nos detenemos demasiado. Son un montón de peces muertos, eso que llamáis pescado, son peces muertos, concretamente en estado de descomposición interrumpido por su proceso de congelación. Sus cuerpos, yacen en el hielo picado, completos, quizá sin vísceras, pero completos. Pueden verse sus ojos, sus branquias, sus aletas. Los peces, no sólo no son tenidos en cuenta como individuos, sino que, además, muchas veces ni siquiera son tenidos en cuenta como animales. A su cría en cautividad se le suele denominar “cultivo” y sus muertes cuentan en toneladas. Hay incluso seres humanos que se manifiestan vegetarianxs y consumen peces.

Resulta que los peces no se cultivan, a pesar de que más del 30 % de los animales marinos que se consumen anualmente provienen de granjas. Los peces criados en ellas pasan sus vidas hacinados, y muchos sufren de infecciones parasitarias, heridas graves y otras enfermedades. En las piscifactorías la crianza de las distintas especies comerciales es fuente de uno de los peores maltratos animales existente, y los métodos de sacrificio son extremadamente crueles: asfixia, golpes, electrocución…

Y resulta también que el atún no nace de los árboles envasado en pequeñas latas con abre fácil. Sólo en España se enlatan al año más de 300.000 toneladas. El atún es un animal sintiente, de gran tamaño, endotérmico, o de «sangre caliente», como los seres humanos. Ningún otro pez óseo tiene esa característica. Y por mucho que en el sándwich vegetal sea incluido como un ingrediente más, no lo es. Los atunes en el Mediterráneo son capturados sobre todo mediante almadrabas “volantes” y palangre. A través de un sistema de redes fijas, se ven obligados, durante su migración a los lugares de reproducción, a entrar en una serie de cámaras por las que son conducidos hasta llegar a la última, la llamada “cámara de la muerte”, donde son reunidos antes de ser masacrados. Algunos son apuñalados profundamente con un cuchillo en las arterias principales, a fin de favorecer su desangrado. A otros se les deja fuera del agua para que se asfixien. Ninguno tiene una muerte rápida y siguen luchando entre su propia sangre durante varios minutos.

La pesca somete a los animales a un gran sufrimiento: en la pesca de arrastre, por ejemplo, los peces son remolcados durante horas, golpeándose con rocas, hacinados con otros individuos, etc. Al ser elevados a la superficie, sus órganos internos se ven afectados por la rápida descompresión, sus globos oculares pueden llegar a estallar, y sus vísceras pueden salir por la boca. Muchos animales son destripados o troceados cuando todavía están conscientes, o pasan horas de agonía hasta que mueren por asfixia. Los crustáceos pasan terribles experiencias hasta terminar cocinados vivos en agua hirviendo.

Una de las cuestiones más controvertidas en cuanto a la biología de los peces y la ética animal en general, es si son capaces de sentir dolor. Los peces disponen de nociceptores, procesan las sensaciones dolorosas de forma compleja y su comportamiento se ve alterado por el dolor.

Por lo general, los peces forman grupos relativamente estables y se familiarizan con los individuos dentro de ese grupo. No sólo reconocen a los individuos de su propia especie, sino que también son capaces de reconocer individualmente a los seres humanos basándose en diversas señales Y no únicamente los peces, determinados moluscos como los pulpos suelen tener cerebros muy grandes. Tienen una gran memoria y capacidad de aprendizaje. No sólo disponen de terminaciones nerviosas, sino que los cambios radicales en su entorno les pueden producir estrés y sufrimiento.

Es decir que, los peces sufren, los peces se relacionan, los peces se estresan, los peces sienten, y esta última característica es razón más que suficiente para incluir a estos animales dentro de nuestros círculos de empatía y ética.

Beatriz García Serrano
Activista Vegana 
Madrid

http://movimientoantiespecistalleo.blogspot.com.es/2018/03/ni-las-doradas-se-cultivan-ni-las.html

Comparte

LA PLAGA MÁS PELIGROSA por Beatriz García Serrano

Durante años se ha perseguido a las palomas con pretextos falsos como la transmisión de enfermedades o el deterioro de edificios. Hasta hace pocos años en todas las ciudades de España se realizaban campañas sistemáticas de exterminio de palomas urbanas cazándolas para su posterior sacrificio por gaseamiento, cesión a la experimentación, cetrería, cotos de caza o centros de rehabilitación de especies para su uso como presa viva. Solamente en Barcelona cada año se exterminan 60.000 palomas. Este sistema aparte de ser cruel no reduce o controla la población de palomas urbanas. Está demostrado que es esta masacre es ineficaz.

Hay estudios que demuestran que la utilización de pienso anticonceptivo es una opción eficaz y viable. Es totalmente indoloro y no implica el asesinato de miles de animales. Sus ventajas principales son que permiten el descenso de la población de manera natural y mejoran la salud de las palomas en general al conseguir el acceso a una alimentación más saludable.

Las palomas, como todo ser vivo, pueden padecer enfermedades. Muy pocas son zoonóticas (zoonosis son aquellas enfermedades e infecciones que se transmiten de forma natural entre los animales vertebrados y el ser humano y viceversa) y la mayoría de poca importancia. Estadísticamente no hay contagios de ciudadanos/as por convivir con las palomas urbanas. La zoonosis más puntera es la salmonela. Su transmisión principal es desde la alimentación, por el consumo de carne y huevos. ¡Sorpresa!

Otro mito entorno a las palomas es que son sucias. Las aves son muy limpias, siempre están preocupadas por mantener su plumaje aseado y en buenas condiciones. Si un ave urbana está sucia es porque la ciudad está sucia. En muchos casos además la desnutrición a la que son sometidas hace que tengan un aspecto más desaliñado.

Como ocurre con otras muchas especies, las palomas son completamente desconocidas, y a menudo el tratamiento que se les da es contrario, por ejemplo, llama la atención que sean usadas como símbolo de la paz y a la vez se les considere una plaga peligrosa para la salubridad, o que se trata de “ratas con alas”, menospreciando a ambas especies y demostrando el absoluto desconocimiento de las dos.

Las palomas son, por ejemplo, capaces de memorizar hasta 600 caras diferentes, responder a secuencias de acciones, contar, aprender normas abstractas (sólo primates habían pasado este test) e incluso pasar el test del espejo. En cuanto a la reproducción, son ambos progenitores quienes se encargarán de la incubación de los huevos y la posterior crianza de los pichones. El sentido de la vista de las palomas es privilegiado, a diferencia del ser humano (cuya visión es tricromátrica), el ojo de las palomas es pentacromático, siendo el de la mayoría de las aves únicamente tetracromático.

A pesar de estos datos, ningún ser sintiente puede ser sometido a la masacre y maltrato, por el hecho de ser considerados más o menos agradables a los ojos de los seres humanos.

Uno de los principales pretextos por los que se persigue a las palomas es que se les da la consideración de plaga. Ciñéndonos a la definición del concepto, una plaga es la aparición masiva y repentina de seres vivos de la misma especie que causan graves daños a poblaciones animales o vegetales. Podemos comprobar que la especie que mejor se ajusta al concepto es la especie humana. La plaga más peligrosa…

Beatriz García Serrano, Activista Vegana
Madrid

http://movimientoantiespecistalleo.blogspot.com.es/2018/03/la-plaga-mas-peligrosa-por-beatriz.html

Comparte

¿QUÉ LLEVAS PUESTO? por Beatriz García Serrano

La industria textil, dedicada en todo el mundo a la fabricación de fibras, hilados, telas…destinadas a la confección de ropa y calzado.
Algunos de estos materiales son de origen animal: pelo, piel o secreciones. Entre ellos están la lana, el cachemir, la seda, el cuero, las plumas, la piel de angora…

Al pensar en estos animales, son varias las imágenes que nos vienen a la cabeza. Es frecuente encontrar gente que ya ha visto como los zorros o los visones son gaseados, electrocutados o incluso cómo se les arranca la piel estando vivos. O los conejos de Angora, a los que le arrancan sus pelos blancos a mano, lo hacen hasta dejarles la mayor parte de su sensible piel en carne viva. Cuando el pelo les vuelve a crecer, tras tres meses, sus heridas se han curado, el conejo es atacado de nuevo. Carne viva, sangre, temblores, chillidos… Así durante el resto de sus días. Hasta que mueren entre los dos y los cinco años.

Hay, sin embargo, un producto sobre el que existe verdadera confusión es la lana: suaves jerseys, cálidas bufandas…cuyo material nos evoca la bucólica imagen de apacibles ovejas felices deambulando por praderas verdes a las que les quitamos la lana casi para hacerles un favor.
Resulta que ni la vaca nos da leche ni las ovejas nos dan lana. Y de la realidad de la industria de la lana es de lo que quiero hablar hoy.

La mayoría de las ovejas viven en condiciones de hacinamiento, lo que les provoca infecciones, infestaciones producidas por insectos, pudrición de la piel, etc. y son muchísimos los corderos que son pisoteados hasta la muerte debido a este hacinamiento extremo.
Las ovejas no necesitarían ser esquiladas si no fuera por la intervención humana. De forma natural, las ovejas producen la cantidad de lana que necesitan para protegerse de las temperaturas extremas, tanto del frío como del calor.

Durante miles de años, estos animales se han seleccionado genéticamente para que produzcan una cantidad completamente desproporcionada y antinatural de lana, llegando en muchas ocasiones a suponer hasta la mitad de su peso corporal.

A los esquiladores se les suele pagar por oveja, no por hora. Esto hace que el esquilado se lleve a cabo de forma extremadamente rápida y normalmente supone que las ovejas sufran heridas que van desde cortes en la piel hasta la amputación accidental de ubres, orejas, penes y otras partes del cuerpo.

Pero hay otro tipo de amputación que no es, en absoluto accidental, es la técnica conocida como mulesing.
Debido a la modificación genética, la piel de las ovejas se vuelve muy arrugada: cuantas más arrugas, más lana produce un solo animal. Pero también más sudor y mayor riesgo de infecciones. En Australia, el mayor productor de lana del mundo, es habitual una práctica que consiste en cortar literalmente trozos de piel y carne de la zona que rodea el ano de los corderos, sin ningún tipo de anestesia o analgésicos, para favorecer que las moscas que depositan sus larvas en la piel de las ovejas, lo hagan en esa zona desprotegida y no se dañe el resto de la lana. ¿Te imaginas vivir el resto de tu vida con una herida en carne viva en el ano?

Cuando las ovejas ya no son válidas para seguir produciendo lana, se las embarca para ser vendidas. Cada año, seis millones y medio de ovejas que sobreviven en estas granjas son luego enviadas a Medio Oriente en barcos abarrotados en un hacinamiento extremo. En estos barcos a las ovejas que enferman o están malheridas se las lanza por la borda.

Y es que, no podemos olvidar que, no existe ni un solo producto de origen animal que no oculte crueldad en su proceso.

Beatriz García Serrano 
Activista Vegana

http://movimientoantiespecistalleo.blogspot.com.es/2018/02/que-llevas-puesto-por-beatriz-garcia.html

Comparte

FELICES, POR LOS HUEVOS por Beatriz García Serrano

¿Cómo de grande debe ser el espacio en el que vive una gallina para no considerar que es una jaula? ¿Cuántos huevos puede poner al día para no ser tenido en cuenta como un abuso? ¿A partir de cuántos pollitos aplastados hasta morir en una terrible agonía podemos considerar que es una masacre? ¿Cuántos órganos y huesos pueden reventarle a una gallina para empezar a pensar que quizá le provoca dolor?, y dentro del dolor ¿qué cantidad de dolor genera sufrimiento?

A raíz de la campaña de marketing de Lidl sobre sus huevos felices he creído más que necesario hablar sobre la industria del huevo. Detrás de esas imágenes bucólicas con las que se aseguran de tranquilizar cualquier preocupación sobre los productos que llenan nuestra nevera, se esconde una realidad repleta de brutalidad.

Todas las gallinas ponedoras llegan a los corrales de las mismas empresas que proveen de pollitos recién salidos del cascarón a toda la industria. Camperos, ecológicos o industriales. Al llegar a la instalación, se colocan las cajas llenas de pollitos en la cinta automática. Los sexadores los examinan rápidamente. Tras el sexado, las hembras pasan a las cintas transportadoras que las llevarán a las granjas de ponedoras y los machos son triturados vivos o amontonados en bolsas de basura donde mueren asfixiados.

El enorme estrés al que son sometidas les provoca todo tipo de trastornos psicológicos (autolesiones, canibalismo). Para evitar las consecuencias, cortan sus picos con cuchillas ardiendo, navajas o un láser infrarrojo a más de 800º. Los picos de las gallinas son zonas sensibles, con receptores del dolor, por lo que esta práctica resulta extremadamente cruel para ellas.

Y, sorpresa, esto se lleva a cabo en toda la industria, la ecológicamente sostenible, con prados verdes y gallinas libres, también mutila a sus felices animales.

Pero si las gallinas ponen huevos ¿no?, obviamente sí. Lo que quizá desconocemos es cuántos huevos ponen. Las gallinas han sido tratadas genéticamente para aumentar su producción de huevos. De forma natural, sus antepasadas las gallinas salvajes, ponían una media de 12 huevos al año, concretamente en primavera. Actualmente y tras esa manipulación, las gallinas han sido forzadas a multiplicar sus ciclos de puesta, llegando en la actualidad a una media de 300 huevos cada año, es decir, 25 veces más que en la naturaleza.

Poner huevos es un proceso que requiere gran cantidad de nutrientes, principalmente calcio para la formar el cascarón. Para formar la cáscara de un huevo, necesitan emplear más del 10% del calcio de su propio cuerpo. Esto supone para ellas una grave descalcificación que se manifiesta en forma de graves osteoporosis, fragilidad en sus huesos que provoca que sus huesos se rompan con mucha facilidad y parálisis que hacen que mueran de hambre y sed por no poder alcanzar los comederos. El 80% de las gallinas de entre dos y cuatro años habrán muerto por cáncer de ovario.

En general, la vida de las gallinas “ecológicas o camperas” está llena de estrés y sufrimiento. Y cuando su productividad descienda, las meterán en una jaula, hacinadas, y las llevarán al mismo matadero donde degüellan a las gallinas desahuciadas de otras instalaciones.

Los huevos del 0, del 1, del 2 o del 3 conllevan una crueldad inherente. ¿Cómo enclaustrar con dignidad a quien quiere volar? ¿Cómo se puede esclavizar con justicia? Y después de todo, no me importa la forma de hacerlo, sólo me importa el hecho de que se haga.

Beatriz García Serrano, Activista Vegana.

http://movimientoantiespecistalleo.blogspot.com.es/2018/01/felices-por-los-huevos-por-beatriz.html

Comparte
LOS MISMOS GANCHOS por Beatriz García Serrano

Desde las gallinas felices, las vacas que ríen, los idílicos pastos verdes, los lunes sin carne, los certificados del tipo «ecológico», «humanitario», «sello de calidad en bienestar animal», hasta el asesinato de animales para el bienestar humano, hay solamente un paso: matar. Las etiquetas de los productos ecológicos incluyen frases tan idílicas y sugerentes como «huevos producidos por gallinas alimentadas de forma natural en grandes extensiones al aire libre» «la leche procede de vacas que pastan al aire libre alimentadas por piensos vegetales», además las imágenes son tan impresionantes, se ven enormes terrenos con vacas felices, y con gallinas que picotean de aquí y de allí…

Todos estos conceptos nos engañan. La industria cárnica es conocedora de que en los últimos tiempos lxs consumidorxs sienten cierta preocupación por el trato que reciben lxs animales durante su crianza, sin cuestionar, no obstante, tal uso. Y como a todo hay que adaptarse pues qué mejor manera que decirle a la gente que el animal que ha sido asesinadx y ahora está envuelto en papel film o vertido en un tetrabrik fue feliz. Cegadxs por la comodidad, por el placer de la conformidad, se mantiene su consumo con la conciencia tranquila. Matar sostenible. ¿Cómo se puede asociar el infierno con el bienestar? Testimonios de varios matarifes aseguran que, por ejemplo, a los pollos de ganadería ecológica no se les parten las patas como a los pollos de ganadería intensiva, pero, resulta que, los matan los mismos, en los mismos sitios, y de la misma forma.

En muchas ocasiones se tiende a pensar que la ganadería ecológica es mejor, ¿para quién? Lo que persigue el antiespecismo es que los animales sean poseedores de derechos por ser seres con capacidad de sufrir y disfrutar de sus vidas, y para ello es cuestión indispensable dejar de verlos como objetos para uso del ser humano. La ganadería es un negocio para obtener un beneficio y cuando le ponemos un apellido como intensiva, extensiva o ecológica, lo único que hacemos es seguir manteniendo esclavos que, igualmente, serán destinados a una muerte segura.

“Garantizar” el bienestar de lxs animales mientras son explotadxs, mientras no son más que un objeto al servicio de los intereses del ser humano. Regular la explotación. Así nos encontramos jaulas más grandes o piensos menos contaminados por antibióticos. La finalidad no es el animal, lo que importa no es su vida, porque se vulnera su deseo de vivir, la finalidad, de hecho, es poder mantener, sostener, apoyar y justificar el especismo haciendo creer que se puede matar animales, usarlos, explotarlos, pero en condiciones que consideran buenas y sostenibles para el medio ambiente, esto es, poder seguir matando animales pero sin perjudicar tanto el entorno que compartimos con ellxs, seguir matando animales pero cuidando un poco más nuestra salud. Pero ¿Cómo es posible matar bonito? ¿qué ocurre con las crías de las vacas lecheras ecológicas? ¿a cuántos partos se somete a las vacas? ¿qué ocurre cuando las vacas o las gallinas dejan de producir?

Torturar y asesinar animales no puede ser justicia porque no es ético. El soplo de sostenibilidad no puede ocultar que la ganadería ecológica es tan insostenible como cualquier otra, porque mata animales cuyo único interés es seguir con vida.

La visión ecológica y la antiespecista suelen ser consideradas externamente como si tuviesen un fin en común. Pero parten de intereses bien diferentes y persiguen objetivos completamente distintos. El ecologismo mantiene una visión antropocentrista, y en su ideario no caben los individuos y sus intereses, en el ecologismo solamente importa el entorno, el ecosistema, el mantenimiento de (determinadas) especies, una suerte de mal llamado bien común. Para el ecologismo la consideración moral es desplazada de los individuos sintientes al conjunto de los ecosistemas.

Lo que ocurre es que quienes pueden sufrir y disfrutar son los animales sintientes, no los ecosistemas. Los individuos pueden tener experiencias, mientras que los ecosistemas, no. Quienes mueren son individuos sintientes cuyo deseo es vivir.

Lxs animales, independientemente de la alimentación y «las medidas de bienestar” son igualmente separadxs de sus madres al poco tiempo de nacer, engordadxs y llevadxs a los mismos mataderos convencionales, viajando largas distancias, siendo sometidxs al mismo cuchillo y acaban colgados, mientras se desangran, de los mismos ganchos.

Beatriz Serrano García, Activista Vegana
Madrid

http://movimientoantiespecistalleo.blogspot.com.es/2018/01/los-mismos-ganchos-por-beatriz-garcia.html

Comparte

HABLEMOS DE NUMEROS por Bea García Serrano 

Por ejemplo, el que lleva ese bebé en su pequeño cuerpo. Ese bebé, que apenas ha nacido, ya va a morir, por eso le han marcado así, porque va destinado al matadero. Es un cordero lechal, corderos alimentados fundamentalmente de leche y que no superan el mes y medio de vida. Un mes y medio. Solamente quiere volver con su madre, que llora desesperada porque se llevan a su bebé.

Por Navidad, la carne de cordero aumenta en un 54% su consumo respecto la media anual. Los mataderos trabajan ahora a un ritmo de 1.000-1.500 sacrificios diarios, un incremento cercano al 400% respecto al resto del año. Cerca del 35% de los corderos son sacrificados para las fechas navideñas.

Pero hablemos de otros números, digamos que eres un/a hábil lector/a y has tardado poco en leer los párrafos anteriores. No sé, 30 segundos. Bien, 90.000 animales han sido asesinadxs mientras leías esas líneas.

Según fuentes de la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación), cada segundo mueren en el mundo aproximadamente 3000 animales para servir de alimento a toda la especie humana, sin contar los peces. En cuanto a ellos, son más de 140 millones de toneladas, pues no hay recuento individualizado. Pero aún si la media por cada pez muerto fuera de 1 kg: 140.000 millones.

Tengo muchas más cifras. Al año son asesinadxs:
50.000 millones de pollos
2.715 millones de patos
1.388 millones de cerdos
1.169 millones de conejos
648 millones de gallinas
635 millones de pavos
564 millones de ovejas
402 millones de cabras
301 millones de bóvidos
57 millones de otras aves
23 millones de búfalos
10 millones de perros
5 millones de caballos
1,5 millones de camellos

En España:
560 millones de pollos
51 millones de gallinas (47 por sus huevos)
37,5 millones de cerdos
19,3 millones de corderos
2,7 millones de bóvidos
1,8 millones de cabras
854.000 toneladas de peces.

Pero aún tengo más:
Las emisiones directas de gases de efecto invernadero de la producción de carne representan aproximadamente el 18 % del total de emisiones, mayor que todos los medios de transporte juntos.
El espacio dedicado al ganado es de dos tercios de la tierra agrícola y de un tercio del área global cultivable.
Para producir un solo kilo de carne de vaca se necesitan 15 kilos de cereales y 15.000 litros de agua.
Más del 90% de la harina de soja cultivada en los Estados Unidos se utiliza para alimentar a los animales criados para la alimentación humana, estos animales también consumen el 80% del maíz cultivado en los Estados Unidos.
Según las Naciones Unidas, una reducción de la producción y el consumo de carne entre el 10 y el 15% podrían erradicar el hambre en el planeta.
La explotación animal utiliza el 37% de todos los plaguicidas y el 50% de los antibióticos.
Por cada ser humano se mata a unos 23.353 animales a lo largo de toda su vida.
Inabarcables, así son todas estas cifras. Detrás de ellas, individuos, seres que nacen para morir, con su destino escrito, literalmente a veces, en su propia piel.
Las cifras dan vértigo, marean, y pueden llegar a parecernos sólo eso, números. Son datos, estadísticas, porcentajes, valores… no tiene importancia, no pasa nada, no hagas nada, no cambies nada, solamente mastica y traga como haces con sus protagonistas.

Pero, para terminar, un apunte más, olvida las grandes cifras y recuerda dos números, el que le han escrito a ese bebé en su espalda y el tiempo de vida con el que va a ser asesinado, un mes.

Por cierto, disculpad mi falta de respeto, no os había felicitado la navidad.

Beatriz García Serrano, Activista Vegana.

http://movimientoantiespecistalleo.blogspot.com.es/2017/12/hablemos-de-numeros-por-bea-garcia.html

Comparte

IDEOLOGIA POLITICA: ANTIESPECISTA por Bea García Serrano

Sin duda, el cambio de actitudes con respecto al trato de la especie humana hacia el resto de especies en estos últimos años, si bien es una evidencia y debe ser tomado en consideración como un importante avance, dichos cambios no son de negativo a positivo sino de negativo a menos negativo. No es substancial sino superficial. No es de raíces sino de ramas. Y por eso, el antiespecismo solamente puede ser radical. 

Quiero aquí, sin entretenerme demasiado, hacer un apunte sobre la importancia etimológica de las palabras, y así de paso aclaramos ya, desde estas primeras líneas el porqué de la necesaria radicalidad en el movimiento antiespecista.

Radical es una palabra formada a partir del latín radix, radicem ‘raíz’, y se refiere a aquello que pertenece a la raíz. El cambio, por tanto, se propone desde la raíz y es total. Quiero también aclarar en este punto que no estoy abordando ahora una cuestión de estrategia, esto es, cómo vamos a transmitirle al mundo nuestro mensaje, sino más bien hablo de una cuestión de base, de qué es y qué no es el antiespecismo, y que, en tanto movimiento ético, político y de resistencia, debe avanzar como tal. Sus objetivos deben ser radicales, buscando el cambio absoluto. No nos vamos a conformar, por ejemplo, con regular la explotación, porque el objetivo es abolirla. Cómo lograr dicho cambio es otra cuestión. No quiero entrar directamente en ello, pero a modo de nota aclaratoria, diré que hay formas de activismo “animalista” altamente perjudiciales para lxs animales y que, en cualquier caso, no todo vale por el hecho de partir de la buena intención.

Dejar de comer animales es uno de los principios dentro de la ideología antiespecista, pero el hecho de no consumir animales, per se, no te convierte en tal cosa. Para entendernos, no explotar mujeres a través de la prostitución es condición sine qua non para ser feminista, pero no por el único hecho de no consumir prostitución te conviertes en ello. Siguiendo con este ejemplo, el no consumo de prostitución no es una opción personal, ya que, si asumimos que la explotación sexual es inmoral y éticamente injustificable, no podemos pensar que la opción de consumir dicha explotación es legítima.

En estos tiempos nos encontramos con multitud de actitudes hacia este movimiento que está en peligro de ser absorbido por intereses económicos y despojado de su objetivo: la liberación animal. Muchas de estas actitudes son permisivas: está bien que seas vegana, lo respeto, lo acepto. Por progresía, por esnobismo, por inercia, por interés. Así nos encontramos sorpresivamente que, Campofrío comercializa productos destinados a un público vegetariano, poco radical y exigente, obviamente, o que Mc Donald’s decide sacar la versión vegetal de la explotación animal. Sí, aquí me detengo en un punto importante, ya que ha salido el tema, vegetal no es vegano y vegano no es antiespecista. 
Sorpresa.

Por tanto, convertir el veganismo en un estilo de vida, en una opción saludable, en una moda, o en un objeto de consumo, supone despojarlo de su contenido político, y esto es lo que se pretende cuando el capitalismo apuesta por ser vegan friendly. Sea usted vegana, pero quietecita.

Pero lo cierto es que el especismo no solamente se manifiesta en opciones individuales (comer carne, vestir pieles) si no que está presente en las instituciones sociales, y para éstas lxs animales son objetos absolutamente carentes de derechos. Considerar el antiespecismo como ideología política no supone que se deba acoger el discurso de una posición política concreta, ya que la diversidad política dentro del movimiento es tan extensa como individuos lo conforman. Lo que supone es que la ideología antiespecista debe buscar cambios estructurales. Y en tanto posición política propone abolir todas las relaciones de dominación con independencia de quien sea oprimidx.
Si asumimos que ser vegana es una posición personal, asumimos que explotar animales también es una opción, una elección válida. Si evitamos hablar de que usar a lxs animales como objetos de consumo es éticamente reprobable y moralmente injustificable, estamos desatendiendo nuestro objetivo.

Por tanto, el activismo por la liberación animal es la base de la que debe nutrirse el movimiento antiespecista y a la vez la finalidad que debe perseguir.

No es suficiente tomar conciencia y evitar la explotación que tú como individuo ejerces, sino trabajar activamente por la abolición de dicha explotación.

Beatriz García Serrano, Activista Vegana.
Madrid

http://movimientoantiespecistalleo.blogspot.com.es/2017/12/ideologia-politica-antiespecista-por.html

Comparte