ROMÁN

Román llegó al Txoko Lleó en julio de 2019. Debía de andar deambulando por el pueblo días. Nosotras no le habíamos visto, pero después de recogerle todo el mundo nos dijo que sí que le habían visto, que era un perro muy bueno, que casi le atropellan, que tal y cual, pero nadie se había dignado a recogerle.

Cuando vimos a Román bebiendo agua en la terraza de un bar, mientras oíamos que unas mujeres habían avisado al ayuntamiento para que le recogiesen y le llevasen a la perrera, no dudamos en recogerle. Si no lo hubiésemos hecho, ahora Román estaría en un chenil, muerto de picores por la plaga de pulgas que invadía su pequeño cuerpo, y con los ojos llenos de legañas como los tenía, y a los 15 días se lo quitarían de encima porque en La Rioja no existe el Sacrificio 0.

El día que le recogimos le llevamos al veterinario para leerle el chip (que no tenía), hacerle un chequeo y desparasitarle. Nuestra sorpresa fue que tenía leishmaniasis seguramente sin diagnosticar, con lo que iniciamos el tratamiento de choque con pinchazos diarios y medicación por vía oral. En el momento de esta publicación Román está estable y sólo mantiene la medicación oral, y periódicamente habrá que realizarle proteinogramas para hacer el seguimiento de la enfermedad.

Otra sorpresa ha sido que parece ser que Román sufrió algún tipo de traumatismo del que no fue atendido, probablemente un atropello, por lo que habrá que realizar una intervención quirúrgica en una de sus patas de la cual cojea, y probablemente también en la otra.

Román es un perro muy muy bueno, cariñoso y dócil.

Tolera los gatos con quienes convive perfectamente en el Txoko Lleó. A las tortugas en ocasiones les ladra con ese tono tan gracioso que tiene ante el cuál es imposible evitar esbozar una sonrisa.

 Al tiempo de recoger a Román nos enteramos de que convivía con un señor del pueblo quien, por lo que os hemos contado, obviamente no le daba los cuidados veterinarios que requería, y quien no se molestó en buscarle ni recogerle, cuando todo el pueblo había visto al pequeño.

Muchas veces el maltrato animal no consiste sólo en maltrato físico, si no también en no satisfacer las necesidades básicas en este caso de Román: alimentación, cuidado de la salud, afecto y protección.

Román va a necesitar cuidados específicos de por vida por su enfermedad y una fuerte inversión para las intervenciones quirúrgicas y el posterior cuidado y seguimiento de sus patas traseras.

¿Quiéres amadrinar o apadrinar a Román?

Si quieres ser madrina o padrino de Román y así apoyar con los gastos que requiere su cuidado, pincha en el siguiente enlace y te enseñamos cómo hacerlo.

Quiero amadrinar/ apadrinar a Román

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