El ACCIDENTE DE CENICERO, LA RIOJA – 6 de Abril de 2015


El día 6 de Abril del 2015 un camión con unos 730 cerditos volcó en Cenicero ( La Rioja ).

Fuimos parte de los activistas del rescate que, “gracias” a esa catástrofe, pudimos rescatar a 16 de esos bebés.

Lo que nos encontramos allí al llegar era escalofriante, montañas de animales muertos, y los que no lo estaban andaban desorientados por la carretera y los terraplenes.

Mientras los y las activistas que acudimos al lugar del accidente tratábamos de rescatar al mayor número de cerdos vivos para llevarlos a un lugar seguro, muchas de las personas del pueblo corrían detrás de ellos para cogerlos y meterlos en sus furgonetas; sólo veían en ellos un trozo de jamón suculento.

Tras mucho hablar con la guardia civil, y con la colaboración de una persona del pueblo, pudimos sacar de allí a 16 cerdos.

Una compañera activista puso a disposición de los cerditos un lugar provisional donde pudimos esconderlos (la antigüa cuadra de una viaja casa).

Todos los cerditos se mostraban aturdidos, asustados y deshidratados, y contaban con numerosos golpes y roces a causa del accidente. 3 de ellos presentaban lesiones graves con lo que, para evitar que el resto les aplastasen y acabasen más dañados, nos los llevamos a otro lugar: al trastero del garaje de nuestra casa, que era el único sitio que se nos ocurrió para tenerlos. Estos 3 cerditos resultaron ser un macho y dos hembras. Les preparamos bien el trastero con sacos para que pudiesen estar calientes, les lavamos y les dimos de comer y beber.

Las dos nenas tenían fracturas de las que debían ser intervenidas. Una tenía el fémur roto y la otra la cadera. Conseguimos que en la Clínica Albeitar, en Logroño, accediesen a hacer la intervención, siendo ésta la primera vez que lo hacían. Las operaciones resultaron ser todo un éxito.

Durante 20 días tuvimos a nuestro cuidado a estas dos pequeñas y al otro pequeño. A la vez, nos desplazábamos diariamente al lugar donde se encontraban el resto ya que todos los días había que limpiar la zona, revisar las heridas del accidente y medicar, y darles de comer.

Mientras, todas las personas que participamos en el rescate movimos tierra y marea para ir buscando un hogar definitivo a cada uno de ellos, contactando con Santuarios de Animales e incluso particulares aptos. Necesitábamos sacarles de allí cuanto antes puesto que no era el lugar más adecuado para ellos.

Poco a poco fueron viajando los peques a sus hogares definitivos.

Las pequeñas que estaban a nuestro cuidado fueron mejorando con el paso de los días y se nos caía el alma de saber que debíamos tenerlas en ese trastero hasta el día que pudiesen viajar. Así que un día decidimos sacarlas de allí para que tomaran el aire y nos las llevamos a un parque apartado a que les diese un poco el sol.

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El proceso de búsqueda de un hogar definitivo para los que quedaban se nos estaba haciendo eterno ya que, aun estando en un lugar ya seguro y salvados de su injusto destino, seguían estando cerrados en un sitio. Nos moríamos de ganas de que pudieran rozar el aire fresco y correr.

Nos pusimos en contacto con un hombre de un pueblo cercano al que le cogíamos paja y que sabíamos que tenía un terreno, para pedirle que nos dejase llevar allí a los pequeños para que pudiesen respirar aire puro. El hombre accedió y allí les llevamos. Sus brincos, sus saltos, sus caras de felicidad y sus miradas lo decían todo.

A los pocos días viajaron los últimos pequeños, y nosotras trasladamos a los que estaban a nuestro cuidado al Santuario Gaia, donde ahora viven tranquilos y en libertad, y donde se han recuperado perfectamente de sus intervenciones.

Si ya estábamos concienciadas, este suceso nos reafirmó aún más en nuestra ideología y nos dio más fuerzas para seguir luchando por una ansiada Liberación Animal.

No tenemos ningún derecho a dar vida y manejarla luego a nuestro antojo, criando, abusando, explotando y ponerle fin cuando bien nos plazca para acabar en nuestros estómagos.

El ser-humano es el único animal dependiente de todo, el intelecto no le hace el más inteligente, sino el más vil, cruel e inútil; siempre estaremos en deuda con los Animales y todo lo que hagamos siempre nos parecerá poco, pero hasta que no podamos movernos o actuar, no pararemos jamás de informar y luchar por la causa.

A continuación tenéis la historia del suceso en el siguiente enlace a nuestro blog:

Crónica del rescate de los cerditos del accidente de Cenicero

13 de los cerditos rescatados viven hoy en día en libertad en diferentes Santuarios de Animales de España (Santuario Gaia, Santuario La Pepa, APAG, Compasión Animal, Mino Valley, La Candela y Villa Vegana). Y 3 de ellos fallecieron y  ya no están con nosotras.

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